Lectores sonrientes.

viernes, 7 de junio de 2013

Y se van alejando con necesidad de mirarse.

Habían pasado demasiado tiempo desde que los ojos de Azucena se habían podido sumergir en los de Ryan. Casi 10 meses después, allí se encontraba Azucena, frente a una tarta de cumpleaños que lucía perfectamente un numero, los 18 suyos. Azucena respiro hondo, mientras que detenidamente pensaba en un deseo que si podía hacerse realidad, aunque a decir verdad, esas cosas a ella no le iba mucho.

-Bieeen- gritaron todos al unisono cuando Azucena sopló las velas. Todas se acercaron a felicitarla, algunos con la típica broma "Ya podrán meterte a la cárcel" otros recordándole que ya podrá conducir un coche y así sucesivamente. Alguien la abrazo desde detrás.

-Te quiero, boba- le dijo antes de besarla en el cuello.

Azucena se giró para posar su mirada en el los ojos del que le había dicho eso. Era Allan, su creador de sonrisas desde relativamente unos 3 meses y medio. Azucena le devolvió el beso, pero estaba vez en los labios. Allan le sonrió mientras la abrazaba tiernamente.

En la casa de Ryan

Ryan se tomo el ultimo sorbo de su café, mientras su madre se acomodaba placidamente en el sofá. Ryan estaba tan inmerso en sus pensamientos que ni siquiera se dio cuenta cuando en vez de dejar el vaso en la encimera, lo dejo caer el suelo.

-¿Qué has roto?- le preguntó su madre, cuando renegando se levanto del sofá.

-Un vaso, pero no pasa nada, ya lo recojo- le respondió Ryan cogiendo la escoba y el recogedor.

-Oh, como quieras- dijo su madre, cuando alegramente se volvió a sentar.

Una vez recogidos los cristales, su móvil vibró en el bolsillo del pantalón. Ryan lo cogió, leyendo la pantalla (tenía esperanzas de que fuese Azucena) era Susana.

-¿Si?- respondió desinteresadamente Ryan, mientras se dirigía hacia su habitación.

-Hola Ryan! Tengo plan para esta noche, ¿Te apuntas?- le propuso Susana, cuando Ryan había subido las escaleras y paro en seco al oír la proposición.

-Eh, para el carro,¿A donde?¿Con quien? ¿A que hora?- le interrogo Ryan.

-Mmm...ya lo veras, sorpresa- se rió Susana al otro lado del teléfono.

Ryan titubeo por unos momentos, analizando los pros y los contras, hasta que al final se decidió.

-De acuerdo...aunque no me fió mucho de ti.

-No problem, todo en orden, nada que preocuparse, hasta luego.

Ryan colgó, justo en el momento en que su madre lo reclamo abajo, por el desastre de barrer que había hecho en la cocina.

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5 comentarios:

  1. :3 Bonito. No quiero que tenga final.

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  2. quiero leer mas ! me gusto mucho
    sinceramente, tus textos atrapan
    xx
    http://fearles13.blogspot.com.es/

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  3. Que bonito texto!!me ha encantado! =) Pasate cuando quieras por mi blog

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